Hay recetas que hago porque me encanta cocinar y hay otras que hago porque me simplifican la vida y me ayudan a comer más sano. El pan casero entra en la segunda categoría.

No hago pan porque sea más "artesanal" o porque quiera pasar horas en la cocina. Lo hago porque, con muy poco trabajo, tengo desayunos, tostadas y sanguchitos listos para toda la semana, evitando comprar pan en el supermercado. Además, genero menos residuos, gasto menos plata y siempre tengo algo rico en el freezer.

Si nunca hiciste pan, no te preocupes. Esta receta es muy simple y no hace falta ser experto para que salga bien.

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¿Por qué hago pan casero?

Principalmente por cuatro razones:

  • Es mucho más económico.

  • Sé exactamente qué ingredientes tiene.

  • Puedo congelarlo y tener pan recién hecho cuando quiera.

  • Evito varias bolsas de plástico a lo largo del mes.

No creo que todo el mundo tenga que hacer su propio pan. Pero si te gusta cocinar un poco y querés simplificar tu semana, vale muchísimo la pena.


Ingredientes

  • 4 tazas de harina (000 o 0000) - si podés comprar orgánica, mejor 😉

  • sal

  • 1 cucharada de azúcar

  • 1 sobre de levadura seca

  • 1 taza y media de agua tibia

  • 1 cucharada de aceite de oliva (opcional)

  • 1 sobre de Levadura seca

Paso a paso

1. Mezclá los ingredientes secos y activá la levadura

Activá la levadura con el azúcar y un chorrito de agua tibia durante 10 minutos. En un bowl grande mezclá la harina con la sal.


2. Agregá el agua

Sumá el agua tibia de a poco mientras mezclás. La masa te va a quedar húmeda, es la idea.


3. Dejá que leve

Tapá el bowl con un repasador y metelo a la heladera durante toda la noche, dejá descansar la masa y horneala al día siguiente.


4. Dale forma

Pasá la masa a una placa para el horno o a un molde apenas aceitada y dejala levar durante 30 minutos.


5. Segundo levado

Dejalo descansar unos 30 minutos más. Este paso hace que el pan quede mucho más esponjoso.


6. Horneá

Llevá el pan a un horno precalentado a 200 °C durante unos 30 a 40 minutos, hasta que esté dorado. Para saber si está listo, golpeá suavemente la base: si suena hueco, ya está.


Cómo lo guardo

Cuando el pan se enfría completamente lo corto en rodajas, después lo divido en porciones y las guardo en el freezer. Así puedo sacar cada vez la cantidad que necesito.

Generalmente las pongo directamente en la tostadora o unos minutos al horno y quedan como recién hechas.


Cómo lo uso en casa

Durante la semana este pan termina apareciendo en un montón de comidas.

Por ejemplo:

  • tostadas con palta y huevo;

  • desayuno con manteca y mermelada;

  • sanguchitos para llevar cuando voy al barco;

  • bruschettas para una comida rápida;

  • acompañar una sopa o un guiso.

Es una de esas recetas que resuelven mucho más de lo que parece.


Algunas variantes que hago

Depende de lo que tenga en casa, a veces cambio un poco la receta.

Algunas opciones que me gustan son:

  • agregar semillas de girasol o zapallo;

  • reemplazar una parte de la harina por integral;

  • sumar orégano o romero.

No hay una única forma correcta de hacerlo.


¿Genera menos residuos?

Para mí, sí. No porque hacer pan sea una obligación, sino porque me ayuda a comprar menos productos envasados.

Al preparar varios panes de una vez:

  • reduzco la cantidad de bolsas de plástico;

  • hago menos compras durante la semana;

  • aprovecho mejor los ingredientes que ya tengo en casa.

Además, si comprás la harina en una dietética o almacén a granel, el impacto es todavía menor. También podés elegir paquetes que sean de papel y tirarlo en el compost.


Preguntas frecuentes

¿Se puede congelar?

Sí. De hecho, es como más me gusta conservarlo. Ya cortado en rodajas es mucho más práctico porque descongelás solo lo que necesitás.


¿Cuánto dura?

A temperatura ambiente, entre 2 y 3 días, dependiendo del clima. En el freezer puede durar varios meses sin problema.


¿Hace falta una amasadora?

No. Yo siempre lo hago a mano.


¿Puedo usar harina integral?

Sí, ideal. Si usás solo harina integral, probablemente necesites agregar un poco más de agua porque absorbe más líquido.


Una receta simple que me deja más tiempo para estar afuera

Hay recetas que preparo para disfrutar el proceso y hay otras, como esta, que hago porque me simplifican la vida. Dedicar una hora un fin de semana a hacer pan significa no tener que pensar en desayunos, tostadas o sanguchitos durante varios días. Es una de esas pequeñas rutinas que, sin darme cuenta, me regalan tiempo para salir a pedalear, ir al río o simplemente disfrutar más de estar afuera.

Porque, al final, cocinar casero no siempre es cocinar más. Muchas veces es cocinar una sola vez para vivir con un poco más de tranquilidad el resto de la semana.

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