Si hay una receta que preparo casi todas las semanas, es esta. Porque, sinceramente, no siento que esté "haciendo yogur". Siento que estoy resolviendo mis desayunos de los próximos días.

Lo hago en re poco tiempo, solo necesita dos ingredientes y después tengo frascos listos para desayunar antes de ir al gimnasio, salir a pedalear o arrancar a trabajar. Además, genera muchos menos envases que comprar yogures individuales y sale bastante más barato.

Lo que necesitás

Solo dos ingredientes:

  • 1 litro de leche.

  • 1 yogur natural (sin azúcar y con fermentos vivos).

Nada más. Ese yogur va a ser el fermento que transforma la leche en yogur.


Cómo lo preparo

1. Entibio la leche

Calentá la leche en una cacerola (podés hacerlo en el microondas) hasta que esté celentita, pero sin dejar que hierva. 


2. La dejo enfriar un poco

Espero hasta que la leche quede tibia. Tiene que estar lo suficientemente caliente como para favorecer la fermentación, pero no tanto como para matar los fermentos del yogur. Un truco casero es poder meter un dedo durante unos segundos sin quemarte.


3. Agrego el yogur

Pongo el yogur natural en un bowl, agrego un poco de leche tibia y mezclo bien. Después incorporo esa mezcla al resto de la leche.

Así queda todo bien integrado y sin grumos.


4. Lo dejo fermentar

Paso la mezcla al frasco de vidrio que pongo en la yogurtera. Si no tenés yogurtera, ¡no pasa nada! Yo antes no tenía y me salía bien igual. Hacé esto:

  • Serví el yogur donde lo vayas a dejar reposar (pueden ser frasquitos individuales o un tupper grande)
  • Envolvelo en un repasador
  • Dejalo reposar 8-10 horas en un lugar no tan frío.

Yo normalmente los dejo toda la noche. Cuantas más horas fermenten, más firme y un poquito más ácido queda el yogur.

PD: Ojo que si te pasás se te puede cortar (me pasó, not good)


5. A la heladera

Cuando ya fermentó, va directo a la heladera. Después de unas horas toma mejor consistencia y ya está listo para comer.

Si querés hacerlo griego, solamente tenes que ponerlo en un paño de tela para dejar que se separe un poco el quajo del yogur. Al perder líquido queda bastante más denso y cremoso, a mi me encanta pero a veces me da fiaca hacer eso.


Cómo lo desayuno

Casi nunca lo como solo. Generalmente le agrego alguna granola y banana. Como siempre tengo un frasco listo, preparar el desayuno me lleva menos de dos minutos.


Preguntas Frecuentes

¿Hay que comprar un yogur nuevo cada vez?

No. Cuando ya preparaste una tanda, podés guardar un frasco y usarlo como fermento para la siguiente. Yo lo hago varias veces seguidas.

Cada tanto vuelvo a empezar con un yogur comprado para asegurarme de que los fermentos sigan siendo fuertes, pero entre una cosa y otra pueden pasar varias semanas.


¿Por qué empecé a hacerlo?

La verdad es que no fue por una sola razón. Me gustaba la idea de generar menos residuos, pero también descubrí otras ventajas:

  • compro menos envases plásticos;

  • siempre tengo un desayuno listo;

  • ahorro plata;

  • puedo decidir con qué acompañarlo.

Es una de esas recetas que, una vez que entran en la rutina, cuestan muy poco esfuerzo.


¿Hace falta una yogurtera?

No. Con mantener los frascos tibios durante varias horas alcanza para que fermenten.


¿Cuánto dura?

En la heladera suele durar entre una y dos semanas. En casa normalmente desaparece mucho antes (desaparece = me lo morfo).


¿Puedo usar leche descremada?

Sí. Aunque con leche entera suele quedar un poco más cremoso.

Protip: podés usar leche proteica para que tenga más proteína. Sino, el griego también tiene más proteína por poción.


¿Puedo agregar azúcar o frutas antes de fermentar?

Yo prefiero no hacerlo. Lo dejo natural y recién cuando voy a comerlo le agrego fruta, granola o miel. Así puedo variar el desayuno todos los días.

Poder, podrías.


Una receta que simplifica mucho más de lo que parece

Me gusta cocinar, pero todavía me gusta más tener tiempo para hacer otras cosas.

Preparar yogur casero es una de esas pequeñas rutinas que me ahorran tiempo durante la semana. Mientras el yogur fermenta, yo estoy durmiendo, trabajando o haciendo cualquier otra cosa y cuando llega la mañana, ya tengo el desayuno listo.

No busco hacer todo casero. Busco encontrar esas recetas que realmente valen la pena porque simplifican mi día a día, generan menos residuos y me dejan más tiempo para estar afuera.